IMPUESTOS Y CONTRIBUCIONES

IMPUESTOS Y CONTRIBUCIONES

“Política Fiscal: Es el conjunto de instrumentos y medidas que toma el Estado con el objeto de recaudar los ingresos necesarios para realizar las funciones que le ayuden a cumplir los objetivos de la política económica general.

Los instrumentos de la política fiscal que utiliza el Estado con objeto de recaudar los ingresos
públicos, entre otros, son:

       Conjunto de impuestos (objeto de nuestro estudio), derechos, productos y aprovechamientos que conforma el sistema tributario mexicano
       Ganancias obtenidas de empresas del sector público
       Financiamiento público el cual puede provenir de endeudamiento público interno o externo.

En nuestro país, los instrumentos antes mencionados así como el monto de cada uno de ellos, se fijan en la Ley de Ingresos de la Federación para cada ejercicio fiscal.

Política de gasto Público

Definida como el conjunto de directrices que deber ser destinadas las erogaciones efectuadas por el gobierno central y regionales. En nuestro país se realiza por medio del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Política monetaria y crediticia

Forma parte de la política económica general y financiera en particular, constituida por el conjunto de medidas e instrumentos que aplica el Estado con el objeto de regular y controlar el sistema monetario y crediticio de un país.
Ahora bien, consideramos importante conceptuar al Sistema Tributario Mexicano, por lo tanto
entendemos por sistema: “Conjunto de reglas o principios sobre una materia estructurados y
enlazados entre sí”, por tributo: “Cantidad de dinero que debe pagar un ciudadano al Estado para
que haga frente a las cargas y servicios públicos” , entonces, sistema tributario mexicano es el
conjunto de reglas o principios que regulan la relación entre la obligación de contribuir del Ciudadano y la obtención de ingresos del Estado con objeto de financiar el gasto público en México.”[1]

Los ingresos tributarios

En México queda claro que es indispensable contar con mayores ingresos tributarios para financiar el gasto público. El problema radica en ¿cómo hacerlo? En México no es necesario decidir entre mayor gasto público o mayores distorsiones, sino que el gasto puede crecer al tiempo que se reducen las distorsiones económicas.

En nuestra estructura tributaria gran parte de los impuestos son distorsionadores; con ello la economía no puede crecer. La actuación del Estado en materia tributaria debería centrarse en la posibilidad de que recaudando la misma suma de ingresos se pudiera tener un perjuicio menor el crecimiento económico, incluso poder consolidar la estructura tributaria en vías de un crecimiento a largo plazo.





Sin embargo,  legalmente el sistema tributario se divide de la siguiente manera:



En este contexto, el marco legal del sistema tributario está sustentado básicamente, en los  siguientes ordenamientos:

Marco Legal Básico del Sistema Tributario Mexicano
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Artículo 31, Fracción IV.
Artículo 36, Fracción I
Artículo 73, Fracciones VII, X, XVII, XIX, y XXIX.
Artículo 74, Fracción IV.
Artículo 115, Fracción IV
Artículo 117. Fracción III, IV, V, VI, VII, VIII, IX
Artículo 118, Fracción I
Artículo 124.
Artículo 126.
Artículo 131.
Ley de Ingresos de la Federación.
Ley del Impuesto sobre la Renta y su Reglamento.
Ley del Impuesto al Activo y su Reglamento.
Ley del Impuesto al Valor Agregado y su Reglamento.
Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios y su Reglamento.
Ley Federal del Impuesto sobre Automóviles Nuevos.
Ley del Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos.
Ley Aduanera y su Reglamento.
Ley de Comercio Exterior y su Reglamento.
Ley de Coordinación Fiscal.
Ley del Servicio de Administración Tributaria y su Reglamento.
Código Fiscal de la Federación y su Reglamento
Convenios de Colaboración Administrativa
Miscelánea Fiscal
Otros Ordenamientos Tributarios

Además, existen otras leyes y ordenamientos legales que de alguna forma inciden directamente en
las leyes tributarias, o a las cuales se hace referencia en las normas fiscales y se deben tener el
presente para el ejercicio de las mismas. Dichos ordenamientos son, entre otros, los siguientes:

Marco Legal Complementario del Sistema Tributario Mexicano
Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
Ley Federal de Entidades Paraestatales y su Reglamento
Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos
Ley de Adquisiciones y Obras Públicas y su Reglamento
Ley de Planeación
Ley General de Deuda Pública
Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público y su Reglamento
Ley Federal del Trabajo
Ley de Inversión extranjera
Ley del Seguro Social
Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro
Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
Decreto de Presupuesto de Egresos

Clasificación del sector Público Presupuestario

El Sector Público en México está integrado por los Poderes Legislativo y Judicial, el Instituto Federal Electoral, la Administración Pública Centralizada y las entidades paraestatales, tal como se puede observar en el siguiente cuadro.


Impuestos

El gobierno cuenta principalmente con dos fuentes de ingreso: los ingresos tributarios y los no tributarios. Dentro de los primeros destacan contribuciones como:
·       Impuestos (como el impuesto a las bebidas alcohólicas y el impuesto al ingreso)
·       Derechos (como los pagos que se hacen por extraer petróleo, o al adquirir un permiso poralguna concesión)
Dentro de los ingresos no tributarios, destacan:
·       Venta de bienes y servicios que provee (gasolina, agua, electricidad, etc.)
·       Deuda o ingresos por financiamiento, que se tienen que pagar en un futuro.
La principal fuente de ingresos del gobierno mexicano son los impuestos. A continuación describiremos lo que son y cómo funcionan en nuestro país.

Un impuesto o tributo es un pago al Estado, de carácter obligatorio, que consiste en el retiro monetario que realiza el gobierno sobre los recursos de las personas y empresas.
La forma de gravar ha evolucionado a lo largo del tiempo y los sistemas fiscales se han hecho cada vez más complejos. En parte, esto se explica porque los impuestos cambian la asignación de recursos, lo cual genera efectos sociales y económicos importantes. Por ejemplo, los impuestos reducen el nivel de ingresos de las personas y aumentan los precios de los bienes y servicios. Su existencia se justifica porque en principio, el Estado le devuelve a la sociedad esa extracción impositiva a través de bienes públicos, como la educación pública, los servicios como la luz, la impartición de justicia y la seguridad. Sin embargo, obligados por la necesidad de tener recursos, el reto para los gobiernos ha sido afinar sus políticas de impuestos con objeto de no castigar demasiado el ingreso y la marcha de la economía.
Por ejemplo, para no perjudicar a los que menos ganan, el impuesto se retira en forma proporcional a la capacidad económica de quien paga dicho impuesto. Esto se logra con un sistema de impuestos conocido como progresivo, donde quien más gana paga proporcionalmente más impuestos.
Por el contrario, se dice que un sistema impositivo es regresivo si extrae proporcionalmente mayores recursos a quien menos ingresos genera. Obviamente, un sistema regresivo no es deseable porque es desproporcional y genera injusticia. Además de proveer bienes y servicios, el gobierno debe procurar igualdad de oportunidades (de educación, vivienda, cultura, etc.) entre los miembros de una sociedad. Vamos a ilustrar la diferencia entre el sistema regresivo y el sistema progresivo en el cuadro que sigue.

Tipos de impuestos

El gobierno cuenta con dos tipos de impuestos principalmente: los directos y los indirectos.
·       Los impuestos directos se aplican de forma directa a la riqueza de las personas, principalmente a sus ingresos o signos de riqueza como la propiedad de autos o casas. El impuesto directo más importante es el impuesto sobre la renta (ISR). Debe observarse que este impuesto es una extracción a los ingresos de las empresas y de los particulares.
·       Los impuestos indirectos afectan patrimonialmente a personas distintas del contribuyente (aquél que le paga al fisco). En otros términos, el contribuyente que enajena bienes o presta servicios, traslada la carga del impuesto a quienes los adquieren o reciben. Dentro de éstos se encuentran el impuesto al valor agregado (IVA, impuesto al consumo de las personas y empresas) y el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS, impuesto a gasolinas, alcoholes y tabacos).




Características de una buena política tributaria

Aunque no hay consenso sobre las características específicas de todo sistema tributario, existen lineamientos generales que favorecen su buen funcionamiento, entre los que destacan:
       Interferir lo menos posible en la eficiente asignación de los recursos; es decir, no es  Deseable que estimule la producción de un bien en el cual el país no sea competitivo, en detrimento de otro en el que sí lo sea;
       Tener una administración sencilla y relativamente barata;
       Ser flexible, para responder fácilmente a los cambios en las circunstancias económicas, políticas y sociales;
       Cumplir con los principios de equidad (trato igual a los iguales) y proporcionalidad (atender a la capacidad contributiva), es decir, debe ser un sistema progresivo.
       Mostrar transparencia, de forma tal que haya una clara vinculación con el gasto, con el fin de que cada individuo sepa hacia dónde se dirigen sus contribuciones, qué tipo de servicios está financiando, etc.

Caracterización de la política tributaria en México

En nuestro país, el sistema de impuestos es muy sofisticado y ha sido continuamente modificado. Si bien la mayor parte de las reglas impositivas está diseñada para no interferir en la asignación de los factores, existen diversos estudios que sugieren que nuestro sistema continúa afectando su distribución. Veamos aquí brevemente los casos del IVA y el ISR.

En el caso del impuesto al consumo, existe la tasa cero y exenciones para una gran variedad de bienes y servicios: animales y vegetales no industrializados, medicinas, alimentos, agua, hielo, algunos insumos agrícolas y hasta los lingotes de oro. Este tratamiento preferencial también se aplica a ciertos servicios vinculados a la agricultura, y como en casi todos los países, a las exportaciones. Adicionalmente, está exenta la venta de varios bienes, de los que se pueden mencionar los terrenos, libros, periódicos, acciones de empresas, casas habitación (incluida su renta), colegiaturas de las escuelas, así como los servicios prestados a partidos políticos, sindicatos, cámaras de comercio e industria, y también servicios médicos y derechos de autor. La lista de excepciones es sorprendentemente larga. En la frontera norte, por ejemplo, y debido al intenso intercambio con las ciudades del sur de los Estados Unidos, la tasa del IVA es del 10 por ciento, mientras que es del 15 por ciento en el resto país. Inexplicablemente esta tasa preferencial se aplica a la frontera sur, y a los estados de Baja California Sur y Quintana Roo.

Además de esas excepciones para los que pagan el IVA, hay un factor adicional que explica la baja recaudación del impuesto: su evasión. Sin contar a la economía informal, de la que hablaremos más adelante, la ley complica la elaboración y presentación de facturas o comprobantes. Al mismo tiempo, las posibilidades de deducción del impuesto, por el lado del ISR, son muy restringidas, por lo que la solicitud de esas facturas es generalmente inútil para el consumidor final. Al contrario, al comprador del bien o del servicio puede convenirle la compra sin factura, si se traduce en una reducción del valor del mismo. Por su parte, el vendedor puede beneficiarse al no dar factura porque se ahorra el IVA que tendría que acreditar frente al fisco y declara menos impuesto sobre la renta, al no registrarse la venta.

En cuanto al impuesto sobre la renta, también existe una estructura particular que explica que México recaude poco en comparación con otros países. Para las personas físicas que realicen actividades empresariales, existen cuatro diferentes sistemas de tributación. Fuera de aquéllos que reciben retenciones automáticas de sus salarios, en general el sistema es complejo y se requiere de la asesoría o ayuda de un especialista para calcular el pago de impuestos, lo cual eleva los costos (tiempo y dinero) de pagar impuestos y se presenta como un estímulo para ingresar a la economía informal.

El primer sistema que vamos a describir es el régimen general. Ahí, los individuos deben aplicar prácticamente las mismas reglas que las empresas para el cálculo de sus ingresos sujetos al pago del impuesto, con la dificultad adicional de que deben tener una cuenta bancaria diferente a la personal, por tenerse que distinguir el patrimonio personal del empresarial. En este régimen, es muy común que los contribuyentes, debido a su complejidad y alto costo administrativo y fiscal, se asocien con alguien para crear una sociedad, se integren al régimen simplificado, al régimen de pequeños contribuyentes o, de plano, al sector informal.

En el régimen simplificado, los individuos que trabajan en actividades como la agricultura, la ganadería, la pesca, los bosques, las artesanías y el autotransporte, deben determinar sus ingresos en un sistema de flujo de efectivo y aplicar la tasa del 35 por ciento (a lo que se le  aplican reducciones significativas). En este régimen existen grandes facilidades y vacíos legales, por lo que la contribución de estos sectores es poco significativa.

El régimen de pequeños contribuyentes fue introducido en 1998 para incitar al sector informal a registrarse ante la Secretaría de Hacienda, y se aplica para los individuos con actividades   empresariales que hubieren obtenido ingresos inferiores a dos millones de pesos en el año anterior. Las tasas en este sistema se aplican de acuerdo con el ingreso bruto, pero en realidad son poco significativas, con un máximo de 2.5 por ciento de impuesto al ingreso bruto anual. En este régimen, lejos de incorporase aquéllos que se dedican al sector informal, se han sumado quienes tributaban en otros regímenes más gravosos.

Finalmente, están los asalariados: aquí la retención del impuesto es inmediata y se hace de acuerdo al nivel del salario. En este régimen se han reducido las tasas máximas de 55 por ciento en 1987 al 40 por ciento en 1999, y se han eliminado al mismo tiempo varios niveles de tarifas, ya que eran 28 en 1985 y ahora son 10 (1999). Con la disminución del número de niveles, se llega muy pronto a las tasas superiores del ISR: por ejemplo, a partir de 7,500 pesos mensuales brutos se paga el 32% de ISR. Si se compara con otro sistema, se puede decir que el ISR pierde progresividad y deja de ser equitativo, pues mientras que un asalariado que gana esa cantidad mensual tiene que darle al fisco la quinta parte de su ingreso, en el régimen de pequeños contribuyentes, alguien que tuviera un ingreso mayor a 185,000 pesos mensuales, por ejemplo, pagaría el 2.5% sobre sus ingresos brutos. Lo  anterior puede agravarse todavía más si se considera la exención de ciertos ingresos, como las acciones de bolsa o los CETES, por ejemplo, a los que solamente tienen acceso los ricos.

Clasificación de los Ingresos del Sector

Público Presupuestario

De acuerdo a lo antes expuesto, los ingresos del sector público presupuestario se clasifican de la
siguiente forma:

Ingresos Ordinarios y Extraordinarios

En primer lugar, los ingresos del Sector Público se clasifican en Ordinarios y Extraordinarios.
Son ingresos ordinarios aquellos que constituyen una fuente normal y periódica de recursos fiscales del sector público y se encuentran establecidos en un presupuesto.

Por su parte, los ingresos extraordinarios, como su nombre lo indica, son los que se obtienen de manera excepcional y provienen fundamentalmente de la contratación de créditos externos e  internos  o de la emisión de moneda.

Clasificación Económica

Los ingresos ordinarios también pueden agruparse atendiendo a su naturaleza económica. En este caso, los ingresos pueden ser corrientes o de capital. Los ingresos corrientes, son recursos provenientes de la vía fiscal o por las operaciones que realizan los organismos y empresas, mediante la venta de bienes y servicios (exceptuando los activos fijos), erogaciones recuperables y las transferencias del Gobierno Federal para gasto corriente. Incluyen los ingresos tributarios y no tributarios que se obtienen por la ejecución de la Ley de Ingresos y significan un aumento del efectivo del sector público, sin que provengan de la enajenación de su patrimonio.
Por su lado, los ingresos de capital son aquellos recursos provenientes de la venta de activos fijos y valores financieros, financiamiento interno y externo, así como transferencias del Gobierno Federal para inversión física, financiera y amortización de pasivos.

Ley de Ingresos

Además de las dos clasificaciones anteriores, los conceptos incluidos en el Artículo 1° de la Ley de
Ingresos de la Federación pueden clasificarse de cuatro formas adicionales: por rubro de ingreso;
según su origen Institucional; Ingresos Petroleros y No Petroleros; Tributarios y No Tributarios.
En el caso de la Ley de Ingresos, los recursos se agrupan por el tipo de contribución y los accesorios
que pagan las personas físicas y morales en forma de Impuestos; Contribuciones de Seguridad
Social; Contribución de Mejoras y Derechos.
Además, incluye los Productos provenientes de las contraprestaciones por los servicios a cargo del
Estado en sus funciones de derecho privado, así como por el uso, aprovechamiento o enajenación de  bienes de dominio privado.

También se incorporan los Aprovechamientos derivados de funciones de derecho público distintos de los conceptos anteriores; los ingresos que obtienen los organismos y empresas bajo control directo, y los financiamientos.

Clasificación Institucional

Esta agrupación identifica los ingresos del sector público presupuestario de acuerdo a las entidades que los captan: Gobierno Federal y Organismos y Empresas bajo control directo presupuestario.

Ingresos Petroleros y No Petroleros

Esta clasificación resulta de fundamental importancia para el análisis de finanzas públicas de México, en razón de que los ingresos que capta la hacienda federal por la venta de productos petroleros representa alrededor de la tercera parte de los ingresos presupuestarios totales.

Los ingresos petroleros comprenden los ingresos tributarios (impuestos) asociados al sector; los derechos por hidrocarburos, los aprovechamientos sobre rendimientos excedentes, así como los ingresos propios de PEMEX. Por su parte, los Ingresos No Petroleros consideran los recursos obtenidos por fuentes distintas del petróleo a través de Impuestos, Derechos, Productos, Aprovechamientos y Contribuciones de Mejoras, así como los que obtienen los Organismos y  Empresas bajo control directo presupuestario, diferentes de PEMEX.




Tributarios y No Tributarios

Esta clasificación tiene como propósito establecer indicadores de carga fiscal. Los ingresos tributarios, tienen como característica básica la obligatoriedad para los contribuyentes y están representados por todos los impuestos.

Por su parte, los ingresos no tributarios son aquellos ingresos que capta el Gobierno Federal por concepto de Derechos, Productos, Aprovechamientos y Contribuciones de Mejoras, así como los recursos que obtienen los Organismos y Empresas bajo control directo presupuestario.


Evasión
La evasión fiscal es una práctica común en la mayoría de los países. Para disminuirla influyen una serie de factores:

       Una aplicación estricta y creíble de la ley, lo que implica capacidades de recolección y fiscalización apropiadas;
       Un conjunto de castigos para aquéllos que evadan impuestos. El castigo debe ser lo suficientemente alto para que se reduzca, en términos relativos, el costo de cumplir;
       Un sistema tributario parejo y menos complicado. La complejidad crea huecos en la ley que hacen que la detección de irregularidades sea muy difícil. Asimismo, crea muchas posibilidades para la elusión fiscal. La elusión fiscal, a diferencia de la evasión, es toda acción que usa los vacíos de la ley para disminuir el pago de impuestos (es decir, la elusión es legal).



[1] Centro de Estudios de las finanzas públicas. El Ingreso Tributario en México. Pág.6

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lunes, 9 de mayo de 2016

IMPUESTOS Y CONTRIBUCIONES

IMPUESTOS Y CONTRIBUCIONES

“Política Fiscal: Es el conjunto de instrumentos y medidas que toma el Estado con el objeto de recaudar los ingresos necesarios para realizar las funciones que le ayuden a cumplir los objetivos de la política económica general.

Los instrumentos de la política fiscal que utiliza el Estado con objeto de recaudar los ingresos
públicos, entre otros, son:

       Conjunto de impuestos (objeto de nuestro estudio), derechos, productos y aprovechamientos que conforma el sistema tributario mexicano
       Ganancias obtenidas de empresas del sector público
       Financiamiento público el cual puede provenir de endeudamiento público interno o externo.

En nuestro país, los instrumentos antes mencionados así como el monto de cada uno de ellos, se fijan en la Ley de Ingresos de la Federación para cada ejercicio fiscal.

Política de gasto Público

Definida como el conjunto de directrices que deber ser destinadas las erogaciones efectuadas por el gobierno central y regionales. En nuestro país se realiza por medio del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Política monetaria y crediticia

Forma parte de la política económica general y financiera en particular, constituida por el conjunto de medidas e instrumentos que aplica el Estado con el objeto de regular y controlar el sistema monetario y crediticio de un país.
Ahora bien, consideramos importante conceptuar al Sistema Tributario Mexicano, por lo tanto
entendemos por sistema: “Conjunto de reglas o principios sobre una materia estructurados y
enlazados entre sí”, por tributo: “Cantidad de dinero que debe pagar un ciudadano al Estado para
que haga frente a las cargas y servicios públicos” , entonces, sistema tributario mexicano es el
conjunto de reglas o principios que regulan la relación entre la obligación de contribuir del Ciudadano y la obtención de ingresos del Estado con objeto de financiar el gasto público en México.”[1]

Los ingresos tributarios

En México queda claro que es indispensable contar con mayores ingresos tributarios para financiar el gasto público. El problema radica en ¿cómo hacerlo? En México no es necesario decidir entre mayor gasto público o mayores distorsiones, sino que el gasto puede crecer al tiempo que se reducen las distorsiones económicas.

En nuestra estructura tributaria gran parte de los impuestos son distorsionadores; con ello la economía no puede crecer. La actuación del Estado en materia tributaria debería centrarse en la posibilidad de que recaudando la misma suma de ingresos se pudiera tener un perjuicio menor el crecimiento económico, incluso poder consolidar la estructura tributaria en vías de un crecimiento a largo plazo.





Sin embargo,  legalmente el sistema tributario se divide de la siguiente manera:



En este contexto, el marco legal del sistema tributario está sustentado básicamente, en los  siguientes ordenamientos:

Marco Legal Básico del Sistema Tributario Mexicano
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Artículo 31, Fracción IV.
Artículo 36, Fracción I
Artículo 73, Fracciones VII, X, XVII, XIX, y XXIX.
Artículo 74, Fracción IV.
Artículo 115, Fracción IV
Artículo 117. Fracción III, IV, V, VI, VII, VIII, IX
Artículo 118, Fracción I
Artículo 124.
Artículo 126.
Artículo 131.
Ley de Ingresos de la Federación.
Ley del Impuesto sobre la Renta y su Reglamento.
Ley del Impuesto al Activo y su Reglamento.
Ley del Impuesto al Valor Agregado y su Reglamento.
Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios y su Reglamento.
Ley Federal del Impuesto sobre Automóviles Nuevos.
Ley del Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos.
Ley Aduanera y su Reglamento.
Ley de Comercio Exterior y su Reglamento.
Ley de Coordinación Fiscal.
Ley del Servicio de Administración Tributaria y su Reglamento.
Código Fiscal de la Federación y su Reglamento
Convenios de Colaboración Administrativa
Miscelánea Fiscal
Otros Ordenamientos Tributarios

Además, existen otras leyes y ordenamientos legales que de alguna forma inciden directamente en
las leyes tributarias, o a las cuales se hace referencia en las normas fiscales y se deben tener el
presente para el ejercicio de las mismas. Dichos ordenamientos son, entre otros, los siguientes:

Marco Legal Complementario del Sistema Tributario Mexicano
Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
Ley Federal de Entidades Paraestatales y su Reglamento
Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos
Ley de Adquisiciones y Obras Públicas y su Reglamento
Ley de Planeación
Ley General de Deuda Pública
Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público y su Reglamento
Ley Federal del Trabajo
Ley de Inversión extranjera
Ley del Seguro Social
Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro
Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
Decreto de Presupuesto de Egresos

Clasificación del sector Público Presupuestario

El Sector Público en México está integrado por los Poderes Legislativo y Judicial, el Instituto Federal Electoral, la Administración Pública Centralizada y las entidades paraestatales, tal como se puede observar en el siguiente cuadro.


Impuestos

El gobierno cuenta principalmente con dos fuentes de ingreso: los ingresos tributarios y los no tributarios. Dentro de los primeros destacan contribuciones como:
·       Impuestos (como el impuesto a las bebidas alcohólicas y el impuesto al ingreso)
·       Derechos (como los pagos que se hacen por extraer petróleo, o al adquirir un permiso poralguna concesión)
Dentro de los ingresos no tributarios, destacan:
·       Venta de bienes y servicios que provee (gasolina, agua, electricidad, etc.)
·       Deuda o ingresos por financiamiento, que se tienen que pagar en un futuro.
La principal fuente de ingresos del gobierno mexicano son los impuestos. A continuación describiremos lo que son y cómo funcionan en nuestro país.

Un impuesto o tributo es un pago al Estado, de carácter obligatorio, que consiste en el retiro monetario que realiza el gobierno sobre los recursos de las personas y empresas.
La forma de gravar ha evolucionado a lo largo del tiempo y los sistemas fiscales se han hecho cada vez más complejos. En parte, esto se explica porque los impuestos cambian la asignación de recursos, lo cual genera efectos sociales y económicos importantes. Por ejemplo, los impuestos reducen el nivel de ingresos de las personas y aumentan los precios de los bienes y servicios. Su existencia se justifica porque en principio, el Estado le devuelve a la sociedad esa extracción impositiva a través de bienes públicos, como la educación pública, los servicios como la luz, la impartición de justicia y la seguridad. Sin embargo, obligados por la necesidad de tener recursos, el reto para los gobiernos ha sido afinar sus políticas de impuestos con objeto de no castigar demasiado el ingreso y la marcha de la economía.
Por ejemplo, para no perjudicar a los que menos ganan, el impuesto se retira en forma proporcional a la capacidad económica de quien paga dicho impuesto. Esto se logra con un sistema de impuestos conocido como progresivo, donde quien más gana paga proporcionalmente más impuestos.
Por el contrario, se dice que un sistema impositivo es regresivo si extrae proporcionalmente mayores recursos a quien menos ingresos genera. Obviamente, un sistema regresivo no es deseable porque es desproporcional y genera injusticia. Además de proveer bienes y servicios, el gobierno debe procurar igualdad de oportunidades (de educación, vivienda, cultura, etc.) entre los miembros de una sociedad. Vamos a ilustrar la diferencia entre el sistema regresivo y el sistema progresivo en el cuadro que sigue.

Tipos de impuestos

El gobierno cuenta con dos tipos de impuestos principalmente: los directos y los indirectos.
·       Los impuestos directos se aplican de forma directa a la riqueza de las personas, principalmente a sus ingresos o signos de riqueza como la propiedad de autos o casas. El impuesto directo más importante es el impuesto sobre la renta (ISR). Debe observarse que este impuesto es una extracción a los ingresos de las empresas y de los particulares.
·       Los impuestos indirectos afectan patrimonialmente a personas distintas del contribuyente (aquél que le paga al fisco). En otros términos, el contribuyente que enajena bienes o presta servicios, traslada la carga del impuesto a quienes los adquieren o reciben. Dentro de éstos se encuentran el impuesto al valor agregado (IVA, impuesto al consumo de las personas y empresas) y el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS, impuesto a gasolinas, alcoholes y tabacos).




Características de una buena política tributaria

Aunque no hay consenso sobre las características específicas de todo sistema tributario, existen lineamientos generales que favorecen su buen funcionamiento, entre los que destacan:
       Interferir lo menos posible en la eficiente asignación de los recursos; es decir, no es  Deseable que estimule la producción de un bien en el cual el país no sea competitivo, en detrimento de otro en el que sí lo sea;
       Tener una administración sencilla y relativamente barata;
       Ser flexible, para responder fácilmente a los cambios en las circunstancias económicas, políticas y sociales;
       Cumplir con los principios de equidad (trato igual a los iguales) y proporcionalidad (atender a la capacidad contributiva), es decir, debe ser un sistema progresivo.
       Mostrar transparencia, de forma tal que haya una clara vinculación con el gasto, con el fin de que cada individuo sepa hacia dónde se dirigen sus contribuciones, qué tipo de servicios está financiando, etc.

Caracterización de la política tributaria en México

En nuestro país, el sistema de impuestos es muy sofisticado y ha sido continuamente modificado. Si bien la mayor parte de las reglas impositivas está diseñada para no interferir en la asignación de los factores, existen diversos estudios que sugieren que nuestro sistema continúa afectando su distribución. Veamos aquí brevemente los casos del IVA y el ISR.

En el caso del impuesto al consumo, existe la tasa cero y exenciones para una gran variedad de bienes y servicios: animales y vegetales no industrializados, medicinas, alimentos, agua, hielo, algunos insumos agrícolas y hasta los lingotes de oro. Este tratamiento preferencial también se aplica a ciertos servicios vinculados a la agricultura, y como en casi todos los países, a las exportaciones. Adicionalmente, está exenta la venta de varios bienes, de los que se pueden mencionar los terrenos, libros, periódicos, acciones de empresas, casas habitación (incluida su renta), colegiaturas de las escuelas, así como los servicios prestados a partidos políticos, sindicatos, cámaras de comercio e industria, y también servicios médicos y derechos de autor. La lista de excepciones es sorprendentemente larga. En la frontera norte, por ejemplo, y debido al intenso intercambio con las ciudades del sur de los Estados Unidos, la tasa del IVA es del 10 por ciento, mientras que es del 15 por ciento en el resto país. Inexplicablemente esta tasa preferencial se aplica a la frontera sur, y a los estados de Baja California Sur y Quintana Roo.

Además de esas excepciones para los que pagan el IVA, hay un factor adicional que explica la baja recaudación del impuesto: su evasión. Sin contar a la economía informal, de la que hablaremos más adelante, la ley complica la elaboración y presentación de facturas o comprobantes. Al mismo tiempo, las posibilidades de deducción del impuesto, por el lado del ISR, son muy restringidas, por lo que la solicitud de esas facturas es generalmente inútil para el consumidor final. Al contrario, al comprador del bien o del servicio puede convenirle la compra sin factura, si se traduce en una reducción del valor del mismo. Por su parte, el vendedor puede beneficiarse al no dar factura porque se ahorra el IVA que tendría que acreditar frente al fisco y declara menos impuesto sobre la renta, al no registrarse la venta.

En cuanto al impuesto sobre la renta, también existe una estructura particular que explica que México recaude poco en comparación con otros países. Para las personas físicas que realicen actividades empresariales, existen cuatro diferentes sistemas de tributación. Fuera de aquéllos que reciben retenciones automáticas de sus salarios, en general el sistema es complejo y se requiere de la asesoría o ayuda de un especialista para calcular el pago de impuestos, lo cual eleva los costos (tiempo y dinero) de pagar impuestos y se presenta como un estímulo para ingresar a la economía informal.

El primer sistema que vamos a describir es el régimen general. Ahí, los individuos deben aplicar prácticamente las mismas reglas que las empresas para el cálculo de sus ingresos sujetos al pago del impuesto, con la dificultad adicional de que deben tener una cuenta bancaria diferente a la personal, por tenerse que distinguir el patrimonio personal del empresarial. En este régimen, es muy común que los contribuyentes, debido a su complejidad y alto costo administrativo y fiscal, se asocien con alguien para crear una sociedad, se integren al régimen simplificado, al régimen de pequeños contribuyentes o, de plano, al sector informal.

En el régimen simplificado, los individuos que trabajan en actividades como la agricultura, la ganadería, la pesca, los bosques, las artesanías y el autotransporte, deben determinar sus ingresos en un sistema de flujo de efectivo y aplicar la tasa del 35 por ciento (a lo que se le  aplican reducciones significativas). En este régimen existen grandes facilidades y vacíos legales, por lo que la contribución de estos sectores es poco significativa.

El régimen de pequeños contribuyentes fue introducido en 1998 para incitar al sector informal a registrarse ante la Secretaría de Hacienda, y se aplica para los individuos con actividades   empresariales que hubieren obtenido ingresos inferiores a dos millones de pesos en el año anterior. Las tasas en este sistema se aplican de acuerdo con el ingreso bruto, pero en realidad son poco significativas, con un máximo de 2.5 por ciento de impuesto al ingreso bruto anual. En este régimen, lejos de incorporase aquéllos que se dedican al sector informal, se han sumado quienes tributaban en otros regímenes más gravosos.

Finalmente, están los asalariados: aquí la retención del impuesto es inmediata y se hace de acuerdo al nivel del salario. En este régimen se han reducido las tasas máximas de 55 por ciento en 1987 al 40 por ciento en 1999, y se han eliminado al mismo tiempo varios niveles de tarifas, ya que eran 28 en 1985 y ahora son 10 (1999). Con la disminución del número de niveles, se llega muy pronto a las tasas superiores del ISR: por ejemplo, a partir de 7,500 pesos mensuales brutos se paga el 32% de ISR. Si se compara con otro sistema, se puede decir que el ISR pierde progresividad y deja de ser equitativo, pues mientras que un asalariado que gana esa cantidad mensual tiene que darle al fisco la quinta parte de su ingreso, en el régimen de pequeños contribuyentes, alguien que tuviera un ingreso mayor a 185,000 pesos mensuales, por ejemplo, pagaría el 2.5% sobre sus ingresos brutos. Lo  anterior puede agravarse todavía más si se considera la exención de ciertos ingresos, como las acciones de bolsa o los CETES, por ejemplo, a los que solamente tienen acceso los ricos.

Clasificación de los Ingresos del Sector

Público Presupuestario

De acuerdo a lo antes expuesto, los ingresos del sector público presupuestario se clasifican de la
siguiente forma:

Ingresos Ordinarios y Extraordinarios

En primer lugar, los ingresos del Sector Público se clasifican en Ordinarios y Extraordinarios.
Son ingresos ordinarios aquellos que constituyen una fuente normal y periódica de recursos fiscales del sector público y se encuentran establecidos en un presupuesto.

Por su parte, los ingresos extraordinarios, como su nombre lo indica, son los que se obtienen de manera excepcional y provienen fundamentalmente de la contratación de créditos externos e  internos  o de la emisión de moneda.

Clasificación Económica

Los ingresos ordinarios también pueden agruparse atendiendo a su naturaleza económica. En este caso, los ingresos pueden ser corrientes o de capital. Los ingresos corrientes, son recursos provenientes de la vía fiscal o por las operaciones que realizan los organismos y empresas, mediante la venta de bienes y servicios (exceptuando los activos fijos), erogaciones recuperables y las transferencias del Gobierno Federal para gasto corriente. Incluyen los ingresos tributarios y no tributarios que se obtienen por la ejecución de la Ley de Ingresos y significan un aumento del efectivo del sector público, sin que provengan de la enajenación de su patrimonio.
Por su lado, los ingresos de capital son aquellos recursos provenientes de la venta de activos fijos y valores financieros, financiamiento interno y externo, así como transferencias del Gobierno Federal para inversión física, financiera y amortización de pasivos.

Ley de Ingresos

Además de las dos clasificaciones anteriores, los conceptos incluidos en el Artículo 1° de la Ley de
Ingresos de la Federación pueden clasificarse de cuatro formas adicionales: por rubro de ingreso;
según su origen Institucional; Ingresos Petroleros y No Petroleros; Tributarios y No Tributarios.
En el caso de la Ley de Ingresos, los recursos se agrupan por el tipo de contribución y los accesorios
que pagan las personas físicas y morales en forma de Impuestos; Contribuciones de Seguridad
Social; Contribución de Mejoras y Derechos.
Además, incluye los Productos provenientes de las contraprestaciones por los servicios a cargo del
Estado en sus funciones de derecho privado, así como por el uso, aprovechamiento o enajenación de  bienes de dominio privado.

También se incorporan los Aprovechamientos derivados de funciones de derecho público distintos de los conceptos anteriores; los ingresos que obtienen los organismos y empresas bajo control directo, y los financiamientos.

Clasificación Institucional

Esta agrupación identifica los ingresos del sector público presupuestario de acuerdo a las entidades que los captan: Gobierno Federal y Organismos y Empresas bajo control directo presupuestario.

Ingresos Petroleros y No Petroleros

Esta clasificación resulta de fundamental importancia para el análisis de finanzas públicas de México, en razón de que los ingresos que capta la hacienda federal por la venta de productos petroleros representa alrededor de la tercera parte de los ingresos presupuestarios totales.

Los ingresos petroleros comprenden los ingresos tributarios (impuestos) asociados al sector; los derechos por hidrocarburos, los aprovechamientos sobre rendimientos excedentes, así como los ingresos propios de PEMEX. Por su parte, los Ingresos No Petroleros consideran los recursos obtenidos por fuentes distintas del petróleo a través de Impuestos, Derechos, Productos, Aprovechamientos y Contribuciones de Mejoras, así como los que obtienen los Organismos y  Empresas bajo control directo presupuestario, diferentes de PEMEX.




Tributarios y No Tributarios

Esta clasificación tiene como propósito establecer indicadores de carga fiscal. Los ingresos tributarios, tienen como característica básica la obligatoriedad para los contribuyentes y están representados por todos los impuestos.

Por su parte, los ingresos no tributarios son aquellos ingresos que capta el Gobierno Federal por concepto de Derechos, Productos, Aprovechamientos y Contribuciones de Mejoras, así como los recursos que obtienen los Organismos y Empresas bajo control directo presupuestario.


Evasión
La evasión fiscal es una práctica común en la mayoría de los países. Para disminuirla influyen una serie de factores:

       Una aplicación estricta y creíble de la ley, lo que implica capacidades de recolección y fiscalización apropiadas;
       Un conjunto de castigos para aquéllos que evadan impuestos. El castigo debe ser lo suficientemente alto para que se reduzca, en términos relativos, el costo de cumplir;
       Un sistema tributario parejo y menos complicado. La complejidad crea huecos en la ley que hacen que la detección de irregularidades sea muy difícil. Asimismo, crea muchas posibilidades para la elusión fiscal. La elusión fiscal, a diferencia de la evasión, es toda acción que usa los vacíos de la ley para disminuir el pago de impuestos (es decir, la elusión es legal).



[1] Centro de Estudios de las finanzas públicas. El Ingreso Tributario en México. Pág.6

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